Es el legado de sitios y monumentos con valor universal que recibimos del pasado, vivimos en el presente y transmitimos a las generaciones futuras.

Ese legado pertenece a todos los pueblos del mundo, independiente del territorio en que esté ubicado.

La UNESCO promueve la identificación y preservación de éste a través de un acuerdo internacional denominado la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.

La Convención define los criterios y las clases de sitios que pueden ser inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, y fija el deber de los Estados en la incorporación de posibles sitios, así como en su protección y preservación.

Los sitios son incluidos en la Lista con base en sus cualidades, tales como: representar una obra maestra, aportar un testimonio cultural único, ser ejemplo arquitectónico sobresaliente o expresar una autenticidad cultural o histórica, entre otras.

Las ciudades declaradas Patrimonio Mundial tienen acceso a asistencia técnica internacional, a fondos de financiamiento o programas especializados de cooperación, formación profesional y educativa.

México suscribe la Convención en 1984 y se obliga a trabajar para el cuidado del patrimonio situado en su territorio, hasta el máximo de sus recursos y capacidades.